sábado, diciembre 10, 2016

Los dogmas y la Constitución: cuando los jueces se aparten ante el linchamiento



















No era mi intención más que escribir un par de posts sobre el proceso que de escribir una nueva novela; o quizá la misma novela desde hace veinte años: variaciones y variaciones sobre un mismo tema, el tema épico por excelencia.

Pero, sorprendentemente para mí, este asunto ha causado un grandísimo interés entre los lectores del post. Así que abundaré un poco más.

He llegado a la conclusión de que si el Apocalipsis tuviera que ser pronto (ése es el tema de mi libro), no habría una ciudad concreta que fuera la Gran Babilonia. Esta expresión designaría toda una civilización urbanita como la nuestra. Son muchas babilonias, muchas conurbaciones y urbes que forman una sola unidad. Por primera vez en nuestra época, eso es así.

La segunda característica es que la Bestia puede ser el régimen que se va a imponer a nivel mundial. No será un único Estado, sino muchos países bajo una misma dictadura de ideas.

Pero si hay que concretar un Poder que encarne esa capacidad para invadir y poner bajo su yugo a muchos pueblos, el único que, hoy por hoy, mantiene tal posibilidad es Estados Unidos. No puede ser una nación asiática porque está claro que ése es otro poder que al final se enfrenta al “carnero que viene de occidente”, por usar el término usado por el Libro del Apocalipsis.

Una última cosa, ¿cuál fue la gota final que me movió a empezar la escritura de esta novela? Las declaraciones de una diputada transexual española de la Comunidad de Madrid acerca de que ningún dogma puede ir contra la Constitución. Fue el 27 de noviembre. Sus declaraciones me impactaron.

Siempre he defendido que en una sociedad libre cualquier ciudadano tiene todo el derecho a no estar de acuerdo con la Ley, y eso incluye la Constitución de su país. Pero cada vez son más las voces que claman contra los obispos. El clamor inexorablemente se va a convertir en fragor.


Hace dos mil años llegaron los primeros cristianos a España a predicar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. No tengo la menor duda de que en esta generación, la sociedad tratará por la fuerza de la Ley y los tribunales de expulsar de su seno la fe ortodoxa de esta tierra. ¿Todavía alguien puede preguntarse por qué tengo urgencia por acabar esta novela?

Esta ideología se va a extender. País tras país la implantará. No hace falta ser profeta para saber hacia donde va la marea. El fragor seguirá creciendo. Pero cuando nosotros ya no podamos hacer nada, entonces, sólo entonces, será cuando intervendrá el Creador.

viernes, diciembre 09, 2016

Teología, Apocalipsis, narración... a la mitad de mi vida


Un pensamiento que un comentarista anónimo hizo a mi post de ayer fue realmente MUY interesante: ¿Y si en vez de un gran régimen unificado sea una ideología la que pueda provocar esa persecución universal? Algo que divida a la Humanidad en dos bandos, bueno y malo, pero que no estén delimitados geopolíticamente.

Esta idea se me había ocurrido para la nueva versión y, en principio, mi novela va a ir por ese lado. Del mismo modo, tampoco veo que ahora ninguna ciudad pueda ser la Gran Babilonia. ¿Esta expresión podría ser genérica y no referida a una ciudad concreta?

Cierto que siempre he compartido las ideas del gran teólogo Michael Schmaus de que el Libro del Apocalipsis parece referir a un gran régimen muy extendido por el mundo. Pero si emplazo el mi novela el Apocalipsis en nuestra generación debo renunciar a un gran régimen (que genere una persecución, más o menos, universal) y a una gran ciudad capital de la Bestia.

Agradezco las palabras de Juan Pablo que decía: Muero por leer una obra más suya. Acepto la hipérbole. Recuerdo, durante unas semanas, cómo deseaba regresar a casa para leer otro capítulo de El nombre de la rosa. Recuerdo el dolor que me producía ver que estaba llegando al final de una obra (la de Valtorta) que me fascinó. Deseaba seguir leyendo, pero el acto de la lectura me acerca al final del placer que me producía esa obra en concreto. No deseaba llegar nunca al final. Pero el precio que hubiera tenido que pagar habría tenido que ser no seguir leyendo.

Una cosa que me alegra mucho de los sistemas actuales de comentarios es que con Google+ puedo ver la foto del que ha puesto el comentario. Como autor, me gusta poner rostro a los lectores. Me gusta pensar que mis textos han alegrado la vida de ese ser humano en concreto.

Hoy me ha llamado un lector por teléfono, y de la conversación he sacado el propósito de potenciar más la figura de los diez cuernos de la Bestia.

Escribir una novela es un proceso tan gozoso, se disfruta tanto en la construcción. Poder hablar con los lectores, con los amigos, pedir consejo, leer, meditar sin prisa. 

En el cuadro que será esta novela, me gustaría que mi paleta fuera precisa, sutil... y profunda. Esta novela desearía que fuese profunda. No una novela más sobre el fin del mundo. Estoy a la mitad de mi vida. Me debo a mí mismo hacer algo que justifique los veinte años que van desde mi primera novela a esta.

jueves, diciembre 08, 2016

Trabajando en mi novela sobre el Apocalipsis


Antes de ayer releí en diagonal mi Cyclus Apocalypticus, mi primera novela. Me reconcilié con ella. Ahora, mi Cyclus redivivo debe ser una obra a la altura del buen concepto que todo escritor se forja de sí mismo cuando pasa de los cuarenta (años). Claro que acercándose uno a los cincuenta, comienza a volverse descuidado. A los escritores nos sucede como a los criminales, la repetición de nuestros delitos nos va volviendo descuidados.

En estos días he leído, releído, estudiado y meditado el Apocalipsis. O mejor dicho, la gran confrontación entre los dos carneros, el de oriente y occidente. Qué curioso, cuando uno tiene menos de treinta años (como era mi caso), todo lo ve más claro. Ahora, un cuarto de siglo después, el texto me aparece con sus oscuridades más precisas, más delimitadas, más patentes. Y uno tiene más clara conciencia de las propias limitaciones.

Cuando es joven, no se da cuenta de las arenas movedizas. Uno corretea por ellas con más alegría, con más alegría y soberbia.

En fin, seguiré trabajando en esta novela. De momento, todavía sigo indagando en la estructura teológica.


El mayor problema al que me enfrento es que quiero que la novela se sitúe en los próximos veinte años y me parece demasiado poco tiempo para que todo lo que dice el Libro se pueda cumplir. Y, por otra parte, no hay un gran régimen unificado que pueda provocar una persecución universal. Bueno, vamos a ver, vamos a ver. Algo se me ocurrirá.

Es curioso, el personaje de Frank Underwood encarna mucho de mi Fromhein en mi Cyclus. Aunque el personaje de mi novela era más perverso, más encantador, más carismático y estaba en juego un imperio más grande, una Pax mucho más ambiciosa. 

¿Quién será el Anticristo en mi futuro libro? ¿Cómo será? En la escena política, no lo veo para nada. Nadie de los que conozco puede serlo.

miércoles, diciembre 07, 2016

Los periodistas religiosos que nos hacen sufrir... y que tienen razón


Hay ciertas noticias sobre ciertos eclesiásticos que son para echarse a llorar. Lo triste es comprobar que son ciertas. De verdad que uno intenta cubrir las vergüenzas ajenas, pero hay momentos en que realmente uno no sabe qué decir. No me estoy refiriendo a ningún escándalo de sexo. Lo que verdaderamente me entristece es cuando los que tienen el deber de cuidar a la Iglesia no lo hacen. Cuando los puestos como guardianes no custodian la viña. Los periodistas tienen que cumplir su función. Nunca acusaré a un profesional por dar la noticia que tiene que dar. Pero lo mismo que hay profesionales del periodismo, hay (o debería haber) profesionales en la labor de custodiar la Iglesia. 

Mi blog, desde luego, no es de periodismo. Pero es que ayer la cantidad de noticias impresionantemente negativas, objetivamente verificables, fue abrumadora. Y en un solo día. Es mejor no repetirlas, porque llenan de tristeza a los que amamos a la Iglesia. Pero está claro que alguien debería dar cuentas ante alguien.

Lo que está claro es que detrás de todo esto no hay maldad, sólo ineptitud. Ineptitud en el que promovió a alguien para un cargo, en el que ostenta el cargo y en los que mantienen el estado de cosas. La Iglesia debe ser reformada. Pero no por los que han creado el problema y son parte del problema. Se necesita meter masivamente dentro del sistema almas completamente nuevas, limpias y espirituales.

Tú y yo nada podemos hacer salvo rezar por la Iglesia y hacer lo mejor posible nuestro trabajo día a día.

martes, diciembre 06, 2016

Proyectos (literarios) de futuro


Hoy, 3 de diciembre de 2016, comienzo a trabajar en una nueva novela, una novela sobre el Apocalipsis. Hace veinte años escribí la primera novela de mi vida, Cyclus Apocalypticus. Publicada primero en México y años después en España, con bastante poco éxito por cierto en ambos países. La verdad es que se nota en sus páginas que yo comenzaba en esto de escribir.

Mi Cyclus colocaba los hechos en un futuro lejano. El siglo XXII me pareció demasiado cercano, pero no quería describir el final del mundo en una época más lejana, porque nadie puede tener ni la más mínima idea de cómo será la Humanidad en épocas más futuras. Así que escribí un fin del mundo en ese siglo (para mi gusto, demasiado cercano), un fin del mundo muy de ciencia-ficción, es decir, en una sociedad totalmente futurista tanto políticos como de “escenarios”.

Mi nueva novela (ya veremos cuando la acabo) será totalmente distinta: una novela cercana, lo más realista posible en cuanto a geopolítica, ambientada en nuestra época, en nuestra sociedad. No ahora mismo, sino de aquí a unos veinte años.

¿Por qué escribo esta novela? Será mi contribución frente a tantos pseudovidentes que están agitando en vano las conciencias de miles de fieles. Si el fin de este mundo viene, seguirá las fases muy concretas y definidas que se describen en el último libro de la Biblia, no las fantasías de cada pseudovidente.

Es decir, yo creo en el fin del mundo, pero cuando este venga, será como lo describe la Biblia. La Biblia ofrece signos, esos signos deben cumplirse. Hoy día no se cumplen; no se cumplen para nada. Por eso pongo el fin del mundo en mi novela de aquí a veinte años. Es difícil que todo ese ciclo de signos se produzcan en un tiempo menor por muy rápidos que se sucedieran, ya que muchos signos son políticos: las dos Bestias con todos los procesos que la Biblia afirma que ellas llevarán a cabo.

La otra razón por la que escribo este libro es porque ciertamente la Iglesia, primero en España y después en toda Europa, va a afrontar una serie de ataques jurídicos progresivos que, en mi opinión, la van a poner contra las cuerdas. En unos países antes, en otros después.

Así que mi novela a unos les dará paz (a los que creen a los falsos profetas) y a otros les consolará al entender que incluso tras las más terribles persecuciones contra la Iglesia, las que serán las últimas, el triunfo de Dios está asegurado.

Todo esto unido a que ahora (ahora sí) pienso que vamos camino de una purificación planetaria que va a ser un verdadero apocalipsis. La Historia seguirá, no es la segunda venida de Jesús. Pero los signos de los tiempos indican que vamos hacia algo muy grande.

Os pido a todos oraciones para hacer bien a las almas con mi novela. Equivocaciones habrá, claro. Para empezar es una ficción. Desde luego, lo mismo que en mi primera novela, no voy a seguir ninguna revelación particular de nadie. Suspendo juicio respecto a unas y otras no las creo. Pero aunque sea una interpretación del Apocalipsis, una más, no deseo con mis errores (nadie es consciente de sus propios errores) desviar a nadie de la verdad. Por eso será una novela muy pegada a los versículos de la Biblia.

Rezad por mí. Inicio un trabajo que me llevará meses. Y sólo serán meses, porque éste es un tema sobre el que llevo leyendo y meditando tantos años. Podéis escribirme y darme sugerencias. Aunque el libro lo tengo pergeñado ya en mi mente. Ya hace años que pensaba que tras escribir un apocalipsis futurista, convendría reescribir la misma historia como un apocalipsis contemporáneo. Entonces, todo está ya bastante meditado.

lunes, diciembre 05, 2016

Fortumberto Eco en el Cucurull de la Rosa


Del post de ayer, recibí el siguiente correo que me dejó admirado. Ya se ve que tengo lectores fascinantes. Me señala que en la anotación bajo la línea aparece “delectationis”. No sé como no lo vi. En fin, os ofrezco el texto que este lector me envío:
Es una copia casi renacentista, le diría por su letra humanística redonda (1400 largos) de la Epistula ad Pisones (el arte poético) de Horacio con glosas. Ay, lo que debe a los cristianos lo que hoy llamamos cultura clásica, a su pasado pagano. A los más silenciosos de todos –y, al tiempo, los más locuaces, como demuestra ese texto-: los religiosos. Son los vv. 333-344: Aut prodesse uolunt aut delectare poetae [...] lectorem delectando pariterque monendo. Supongo que no los ha escogido al azar: condensan aquello en lo que el arte cristiano puso el acento al interpretar al de Venusia: el poeta como maestro de vida (y no otro fue el afán de la mejor poesía moral cristiana, complemento de la hímnica, ya poesía divina) enseña sus caminos deleitando; y, por eso, como recomienda, con frases como saetas, cortas para alcanzar el corazón, y temas próximos a la verdad.
En cuanto a lo de los dos copistas, no me apostaría nada. Sí creo, sin embargo, que hay dos glosadores. Separados por cierta distancia temporal entre sí. Así lo me lo parece a la luz de la glosa interlineal al v. 338 (Fictaque uoluptatis causa [sint proxima ueris]) que usted señala. Ahí se lee “delectationis” por una mano y, al lado, por otra mano y tinta, la abreviatura de “per”. Delectationis va como sinónimo de uoluptatis, mientras que el per ayuda al lector a la hora de traducir: “sean las ficcionespor causa de deleite cercanas a la verdad”.
La manícula es del glosador del per. Se ve que la tinta es la misma, que anota encima: “Hic dicit Oratius quod --- quando loquitur superflue omnibus fastidit et ideo --- debet bene loquere et breviter.” Y bajo la manícula: “Dicit ergo Oratius quia ille non simul tractat ------ omnem laudem.” Los guiones van por lo que se me escapa, por las abreviaturas o lo castigado del pergamino. Que no está mal para tener unos seiscientos años.

A ver si este lector se anima a leer mi Obra Férrea.  Este tipo de lectores son los que son un placer para los autores. No pocas veces, el lector vale más que el autor. Y el comentario del lector vale más que la obra del escritor. Lo digo con toda sinceridad. A veces, como el texto del pergamino reza, tengo la tentación (y no sé si es tentación) de lo que dice Horacio: Loquitur superflue ómnibus fastidit.

Me gustaría pensar que no acabaré como un escritor-replicante, contemplando que mis obras se pierden como lágrimas en la lluvia.Al menos, vosotros me habéis disfrutado por un momento durante un tiempo durante un siglo que es éste.

domingo, diciembre 04, 2016

Los pergaminos medievales son un mundo


Hoy pongo ante vuestros ojos este magnífico fragmento de un pergamino. Lo interesante es la manicula que señala a una línea en concreto. Una línea escrita con una impecable letra uncial. Paradójicamente, las letras iniciales rojas muestran estar escritas por otra mano. Nada tiene que ver el trazo seguro y nítido de las unciales, con el trazo inseguro, casi pintado, de las iniciales

Después están las anotaciones marginales, verdaderamente encantadoras, y las anotaciones bajo las líneas. Una de ellas parece decir delectarioms.

Una curiosidad para acabar, todos los lectores de mi blog han tenido la sospecha de que un anónimo  que comentaba en los últimos posts era alguien a sueldo del régimen cubano. ¿Por qué? Primero porque no hay castristas fuera de Cuba. En Cuba sí que hay algunos, pero la población carece de Internet. Así que la conclusión es clara.

La otra razón por la que sospechamos todos que era alguien a sueldo del régimen para intervenir en las redes sociales era que su labor consistía en dar falsas noticias acerca de mi persona. En los años que llevo, algunos lectores han sido muy contrarios a mi persona, pero siempre se  mantenían dentro de ciertos límites de decencia. Mientras que éste se tomaba un tiempo llamativamente grande en esparcir infundios.


Lo mismo me pasó hace un año, cuando intervine en una televisión de México para defender a un obispo al que una cadena local denigraba. Inmediatamente, aparecieron cosas falsas acerca de mí en facebook. Dos personas que no conocía de nada afirmaban calumnias concretas contra mí. Soltaron la pelota para que rodara y dos días después sus cuentas desaparecieron.

sábado, diciembre 03, 2016

Qué belleza de puerta


Algunas personas han planteado la cuestión de que si alguien ofrece una indulgencia plenaria por Fidel Castro, podría entrar en el cielo de forma inmediata. Bien, pues lamento decirles que no.

En mi libro Tratado de las almas perdidas trato el tema del purgatorio todo lo profundamente que he podido. Si uno lee ese libro, comprenderá que (desde la teología del purgatorio que desarrollo allí) las indulgencias plenarias sacan del purgatorio a la inmensa mayoría de la gente, pero que éstas no actúan de forma automática e inmediata para todos a la hora de poner fin al tiempo de purificación. La doctrina católica sobre las indulgencias es completamente correcta, pero sin negar nada de lo afirmativo de esa doctrina, hay más elementos que añadir a ella.

Conclusión, en mi modesta opinión, si Hitler muere y alguien ofrece una indulgencia plenaria por él ese día, eso no significa que va a entrar al cielo al día siguiente.


Un último comentario, en tres de los subtítulos de mis posts, puse citas de Macbeth. Como ya he dicho muchas veces, lo que me impresionó la versión de Polansky cuando era niño y la ví en Sábado Cine. La versión de Orson Wells creo que la vi en el programa La Clave.

viernes, diciembre 02, 2016

Todavía a vueltas con salida del alma de Castro de su cuerpo: Lo que está hecho no puede ser deshecho (Macbeth)


No tengo duda de que no pocos habrán captado el sentido de la música que puse todos estos días. Casualmente la descubrí el mismo día que escribí la Elegía a Fidel. Es una música que para mí tiene un sentido clarísimo: el triunfo de Dios.

Me imaginaba a Fidel muriendo y yendo a su oscuro destino desconocido, y a los coros angélicos desde lo alto contemplando, desde lo alto, la escena y cantando esta canción. Ya sea que haya ido a una morada u otra, los coros cantaban con un vigor indescriptible, con una alegría plena, la victoria de Dios.


Fidel, en cierto modo, es como si hubiera retado a Dios con su vida. Y ahora, una vez más, los coros ensalzaban extasiados la gloria del Omnipotente: bien por su salvación, bien por su condenación. 

Hay sentimientos que sólo se pueden expresar con música. ¿Cómo expresar que Dios siempre gana, que no puede hacer otra cosa que ganar, que nunca hubo el más mínimo riesgo de no ganar?

Dios puede callar, Dios puede dar tiempo, otorgar oportunidades, retener por un tiempo el castigo, escuchar la intercesión... Pero hay una cosa que no puede ser Dios: ser débil. Dios es Dios. Y a la hora marcada, el día determinado, el año que Él conocía perfectamente, su Justicia actúa de forma inexorable.

La misma Voz que dijo hágase, y aparecieron los cielos, el Universo, las estrellas, dice ahora hágase, y su Justicia se hace. Es la misma Voz y es el mismo poder. Su Justicia tiene una característica: es inexorable. Ante ella no cabe apelación alguna. Su sentencia es el espanto de los réprobos. ¿Cómo debe ser escuchar de la boca de Dios las palabras: YO te abomino?

miércoles, noviembre 30, 2016

Reflexiones a la Elegía a Fidel Castro: Si tú pudieras mirar dentro de las semillas del Tiempo (Macbeth).


Pocos escritos me han producido más alegría que mis dos posts de elegía a Fidel Castro. ¿Por qué? Pues porque he sentido la emoción de las víctimas que se han puesto en contacto conmigo para agradecerme mis reflexiones. Os aseguro que he sentido, de verdad, esa emoción agradecida.

Sea dicho de paso, la Elegía a Fidel Castro (I parte) ha sido el segundo post más leído de toda la historia del blog desde el año 2006: de momento, a esta hora, 50.341 visitas.

He leído las declaraciones de los obispos acerca de su óbito. Me parecen perfectas. No pienso que ellos sean menos valientes, sino que ellos deben ser más prudentes. Mi post quería ser el desahogo de tantos cubanos que sólo pueden aspirar a una justicia supraterrena.

En realidad, no es que los obispos sean más prudentes. Ellos se adecuan a la situación de una iglesia rehén. Y yo me adecuo a consolar a las víctimas.

Por otra parte, mis palabras estaban medidas milimétricamente, cada palabra había sido pesada. Aunque si de nunciatura o un obispo cubano me hubieran pedido que las sacara de mi blog para evitar problemas con el régimen, lo hubiera hecho al momento. Ya lo he dicho antes, se trata de una iglesia rehén.

No hace falta decir que desconozco cuál ha sido el destino ultraterreno concreto de Fidel Castro. Ni lo sé ni lo supongo. Tampoco me alegraría su condenación, para nada. Pero sí que quiero hacer notar que los manuales católicos de moral recuerdan que sobre los primeros principios morales no cabe la ignorancia inculpable más que, en todo caso, como máximo, durante un muy breve tiempo. Después resulta imposible cometer esos actos con ignorancia inculpable.

Fidel Castro cometió de forma pública, reiterada e impenitente innumerables actos que por su misma naturaleza resultan incompatibles con la salvación eterna de su espíritu: fueron actos que conllevan la muerte espiritual del alma.

Ante esos actos, la única solución para revertir tal situación de muerte espiritual radicaría sólo en una intervención directa de Dios. Si se arrepintió o no es algo que sólo saben ahora los moradores del cielo y del infierno.

Según una errada interpretación de Amoris Laetitia, Castro podría decidir privadamente con su capellán si conculcar los más básicos derechos de los hijos de Dios sería lícito, siempre que se realice bajo la condición de hacerlo bajo una convicción muy fuerte. La respuesta de San Juan Bautista, de San Agustín, de Santo Tomás de Aquino, de Santo Tomás Moro y de Juan Pablo II sería tajante: hay actos que son irreconciliables con la salvación eterna del alma. Es decir, el sujeto debe elegir si prefiere realizar ese acto (uno solo basta) o salvar su alma.

Una vez hecha la elección el paso de los años, la vejez u otros actos buenos no anulan el hecho de la muerte del alma. En verdad, en verdad lo digo, que Dios se haya apiadado de su desdichada alma.

La situación de los 11 millones de hijos de Dios que viven en Cuba es triste y cruel. Y esos 11 millones de historias se concentran todas en la responsabilidad de una sola alma que hace tres días fue juzgado por Dios.

Algunos han dicho que le espera el juicio misericordioso de Dios. La afirmación es correcta, pero me permito matizar esa afirmación, y lo hago con toda seguridad: a Fidel Castro le esperaba únicamente el juicio de Dios. Hay un tiempo para la misericordia y hay un tiempo para el juicio. O se logra misericordia antes del juicio o ya no se logra después. Hay un momento en que, en verdad, los demonios dicen con tono severo: ya es tarde. Hay un momento en que los ángeles callan y dan la espalda. Hay un momento en que el Dios Amor da la espalda.

Yo mismo cité el versículo de Santiago 2, 13: Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia.
Es decir, la Palabra de Dios nos asegura con su autoridad que hay juicios sin misericordia. Lo repito: Dios nos ha asegurado que a algunos los juzgará sin misericordia. Dicho lo cual, en esa tierra de siervos que es Cuba, pueden realizar todos los homenajes que deseen. He escuchado esta noche en las noticias que explicaban el recorrido que iban a hacer sus cenizas por la isla. El único recorrido que me interesa es el que ha hecho su alma hace tres días.

Hay un recorrido larguísimo que puede durar siglos antes de que con toda humildad, dolor y lágrimas se presente para postrarse ante el Trono que hay en medio de los salvos. Hay otro recorrido brevísimo, directo y que es la caída horrorizada al Abismo.

¿Cómo acabar este post? ¿Qué palabras pueden poner punto final a una situación personal que quizá no tenga fin? Voy a acabar con dos versículos. Dos versículos que no afirmo (ni niego) que se apliquen a Fidel Castro. Pero sea cual sea la sentencia dada sobre Fidel, la Palabra de Dios siempre es la verdad:


Porque, en verdad, es justo para Dios pagar con aflicción a aquellos que os afligen. (...) Estos sufrirán el castigo de la eterna destrucción, separados de la presencia del Señor y la gloria de su poder (2 Tesalonicenses 1, 6 y 9).

martes, noviembre 29, 2016

Elegía a Fidel Castro (II parte): cuando el Destino nos alcance












Si matando, persiguiendo a la Iglesia, torturando, robando y oprimiendo la posibilidad de que se nos otorgue la salvación eterna fuera exactamente la misma que orando, ayunando, sacrificándose y viviendo en pobreza, entonces el camino del Bien y la virtud sería un camino que llevaría al Cielo lo mismo que el camino del mal y del vicio.

O dicho de otra manera, a la inversa, el camino del Bien y la virtud conduciría al infierno exactamente lo mismo que el camino del Mal y del vicio.

No sé, pero tengo la sospecha de que la Biblia no dice exactamente eso, ni algo parecido, ni algo que lejanamente suene a eso. Si no recuerdo mal, ¿Jesús no nos habló de dos caminos, uno de los cuales llevaba a la salvación y el otro a la condenación?

Si todo da lo mismo, como pretenden algunos, prefiero llegar al Cielo por el camino más cómodo posible. Pero no, no es así. Las cosas no son así, porque Dios no es así. Yo creo en el Dios de la Biblia, no en el Dios del buenismo. A los buenistas les da lo mismo todo, porque a su dios le da lo mismo todo.

Sin embargo, os aseguro que al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob NO le da lo mismo todo. Cada acción tiene sus consecuencias. Y hay acciones que tienen consecuencias eternas. Hay acciones que matan el alma. Hay actos que llevan al infierno.

Jamás he afirmado que Fidel Castro esté en el infierno. Ni lo he dicho ni lo he escrito ni lo pienso. Sólo digo que Fidel Castro, después de toda una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna, sin que nos conste su arrepentimiento en ningún momento de su larga vejez, ha afrontado el juicio inapelable y riguroso de Dios. Sólo he dicho eso y nada más que eso. Nada sé del juicio divino acerca de esa alma en concreto. Pero del juicio en general sé lo que nos ha dicho Dios: porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia (Santiago 2, 13).

¿Dónde está Fidel Castro ahora? Os lo voy a decir, porque os aseguro que lo sé: o está en el lugar donde hará penitencia y no saldrá hasta pagar incluso la última pequeña moneda (Lucas 12, 59), o está en el lugar donde ya no tiene que hacer ninguna penitencia, porque la sangre de Cristo no fue derramada por él y su nombre no se encontró en el Libro de la Vida.

lunes, noviembre 28, 2016

Elegía a Fidel Castro (I parte): Salve, thane de Cadwor


Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón. Pedir perdón a sus millares de víctimas, a sus millones de oprimidos, pedir perdón a Dios, a sí mismo... Perdonarse a sí mismo para seguir viviendo con dignidad, para no vivir bajo el remordimiento, bajo el peso de una culpa abrumadora, para no vivir como Macbeth, como un animal acorralado, acorralado y mordido por su propia conciencia.

Ahora el tiempo se ha acabado para Fidel Castro. Ahora ya no hay poder sobre la tierra ni santo ni ángel que pueda otorgarle el perdón. Él, que sentenció a tantos, si ahora está sentenciado, ya no encontrará perdón ni en este mundo ni en el cielo.

Castro, que no tuvo piedad de tantos que suplicaron misericordia, si ya no ha encontrado perdón, ya no lo encontrará nunca. Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos. Él que siempre tuvo los ojos de su conciencia cerrados ahora ve. En el infierno o en las espantosas moradas de la purificación destinadas a monstruos como él, ahora ve, sufriendo... pero, por fin, ve.

Ahora no le son de ninguna ayuda ni todas las manifestaciones multitudinarias en la Plaza de la Revolución que se puedan convocar en su honor ni todos los artículos que el diario Gramma escriba loándol ni todos los discursos del Partido que lo ensalcen hasta las nubes. Todo eso... ya no sirve. Ahora está solo, con su alma. Encerrado en la terrible prisión de su alma. En el reino oscuro de Satanás o en las prisiones inmateriales del lugar de purificación su destino le estaba esperando. Durante 90 años, su destino eterno le estaba esperando.

Pero sea que ahora esté en una morada o en otra, lo que no os queda ninguna duda es que la Justicia ha recaído sobre su pequeña y miserable alma. La única duda, la única, es si su espantosa situación durará siglos, o siglos sin fin.

El Papa no puede ser hereje (IV parte)


He estado fuera un día entero en una preciosa casa al lado de unos bosques de robles. Gracias a Dios que me ha concedido pasar un día en un lugar tan bello y con dos matrimonios (y cuatro perros) tan agradables. Sea dicho de paso, había lobos en esos bosques. Los oímos bien cerca atacar a una presa. Todo el día ha estado lloviendo y la máxima de la temperatura creo que era de siete grados. Las laderas del valle en el que estábamos aparecían nevadas antes de alcanzar sus cimas pétreas desnudas. Pero el frío es menos frío cuando se ha nacido en Huesca.

Al llegar a mi casa, he leído parte de los comentarios que habéis hecho a mis últimos posts. Muchos me han parecido verdaderamente brillantes. Un comentarista anónimo había escrito lo siguiente, aunque lo he cambiado un poco en su redacción:

El Señor hizo una promesa: las puertas del Hades no prevalecerán contra nuestra Iglesia. No es que se diga que el Papa tiene la razón cuando no tiene razón. Sino que el Señor no permitirá que el Papa se equivoque.

Un magnífico comentario a la altura del post. Hay otra comentarista que conozco, pero que desea el anonimato, que ha señalado algo sumamente inteligente, también he hecho unos cambios en la redacción:

El Papa porta una corona de diamantes. No importa que el Papa se consuma bajo el peso de gravísimos pecados deliberadamente cometidos, su corona de diamantes permanecería intacta. Aun el Santo Padre carece de poder para destruir esa corona. La fuerza del Espíritu Santo es superior.

Otro comentarista ha escrito algo que en su brevedad resulta contundente, la respuesta sencilla y breve a toda esta cuestión:

Prima sedes a nemine iudicatur.

Ése es el canon 1404 del Código de Derecho Canónico: La primera sede no es juzgada por nadie. Frente a estos argumentos sólidos caen por su propio peso comentarios vacuos de otros comentaristas, como los que dicen que uno puede deja de ser Papa si dice algo contra la fe. Es decir, tengo que obedecer al Papa, pero yo decido si él sigue siendo Papa. Por favor, un poco de seriedad.

Con todo respeto hacia los comentaristas agresivos que están gestando odio contra el Vicario de Cristo, con respeto pero respondiéndoles con firmeza: por la teología (la teología hecha con serenidad en tiempos de Juan Pablo II) tengo muy claro cuándo se puede equivocar un Papa y cuándo no puede ser una fuente de error. Tengo muy claro cuando el ser humano que es un Papa puede meter la pata, y cuando no. Y entre estas dos posibilidades, cierto es que hay muchos matices, cierto que hay muchos campos intermedios, un área que parece estar justo en mitad de la declaración ex cathedra y de la opinión personal. Un área que está justo en medio entre el magisterio ordinario papal y la ocurrencia personal. Cuando el Papa Benedicto escribió su libro sobre Jesucristo siendo Papa, dejó claro que no era magisterio papal.

Ahora bien, sin entrar en una casuística interminable (en la que no hallarán la paz aquellos que no buscan la paz), quede claro que todo lo que ha dicho el actual Papa, el único y legítimo Papa Francisco, se puede leer de un modo ortodoxo.


Yo tengo muy claro que le diría al capitán de un barco al comunicarme el rumbo del timonel. Pero también tengo claro lo que le diría a la marinería. Y entre ambas cosas no hay contradicción, ni falsedad por mi parte, ni idolatría hacia el capitán. Dios está queriendo decir algo a los teólogos a través del Papa Francisco.

Mi mensaje a todos los católicos es keep calm and carry on.

viernes, noviembre 25, 2016

El Papa no puede ser hereje (III parte)








Ahora bien, si aplicáramos las prerrogativas papales sólo a los Papas virtuosos, entonces entraríamos en una contradicción lógica. Me explico, ya dediqué otro post el camino ordinario por el que se conserva el Depósito de la Fe en la Iglesia, desde las instancias más pequeñas a las más altas: párroco, obispo, congregaciones romanas, Sumo Pontífice. Obvio otras estructuras sinodales por simplificar. Si el Papa es la salvaguarda última del Depósito de la Fe en la estructura eclesial, no podemos decir: en el caso de que el Papa no sea virtuoso (o prudente o lo que cualquier otra cosa) entonces no constituye esa salvaguarda última.

Eso es una contradicción, porque no puede ser que él constituya sobre la tierra el criterio último de verdad cuando los obispos se dividan, pero que eso quede supeditado al criterio mío que le juzga si es portador o no de esa prerrogativa. Claramente, eso es una contradicción. Ya que el Vicario de Cristo juzgaría sobre las cuestiones, pero cualquiera juzgaría si se somete a él o no. El mismo Papa que juzga quedaría sometido a juicio. Desde un punto de vista meramente lógico entraríamos en un círculo vicioso.


Así que, al menos, debemos movernos en el terreno de los mínimos. Sabiendo que la estructura lógica de la Iglesia ha sido magistralmente ideada por la Trinidad. El Santo Padre no puede proclamar como verdad el error a toda la Iglesia. No lo ha hecho, no lo va a hacer y no lo puede hacer. Aquí se aplica a los cristianos zarandeados por tantos blogs, otro tópico muy británico: Keep calm and carry on.

El Papa no puede ser hereje (II parte)











Las 4.300 visitas que en blogspot han visitado mi último blog han provocado una abundante cantidad de comentarios, como pocas veces. Ya se ve que éste es un tema candente en los blogs eclesiales: unos muy a favor, otros muy en contra. Así que he optado por aportar algunas reflexiones más y así satisfacer tantas peticiones de aclaraciones. Mañana, probablemente, hablaré de tonterías de mi vida diaria, pero hoy no. Hoy hablemos de cosas serias.

Si para afirmar un gozoso y entusiasta Tu es Petrus, debiéramos esperar a tener una persona perfecta que encarnara magníficamente al Vicario de Cristo, francamente, al menos una vez por siglo nos hubiéramos refugiado en el cisma. Cierto es que hay obispos que, una vez llegados al solio pontificio han encarnado de manera dignísima la figura del Vicario del Maestro. Pero otros muchos se han quedado por debajo de las condiciones personales, de la nobleza, de la virtud mínima que se esperan de alguien que asume su cabeza la triple corona, coronas que expresan una triple autoridad divina. Sobre la tiara ya hablé en otro post.

Con lo cual, unos Papas encarnan dignamente esa figura del Vicarius, en su sentido romano clásico, y otros no. Es triste, pero ni siquiera todos los obispos de la Iglesia son dignos de esa autoridad sobre sus rebaños. Por piedad, pedidme lo que queráis, menos una estadística aproximada. En cualquier caso, los Papas dignos y los Papas indignos tienen su cabeza ornada de esa autoridad.

Por lo tanto, en mi anterior post, yo hablaba de mínimos. En ningún momento afirmé: este Papa es admirable, este Papa es un santo, este Papa debe ser encumbrado en lo más alto de nuestra opinión, este Papa es uno de los más grandes, compadezco al que no bese donde ha pisado, y cosas por el estilo. No, no dije eso. Ni dije ningún “entusiasmo” de ese tipo. Yo hablé de mínimos. Me conformo con que todo hijo de la Iglesia respete los mínimos. Y después que cada uno añada lo que sienta que debe añadir si siente tal entusiasmo por este o por otro Papa, que en la Iglesia nadie le va a forzar a ello ni tampoco se lo va a impedir. 

¿Qué se espera de cada uno de vosotros? Pues como Chamberlain en su famosa alocución radiofónica: I know that all you will play your part.

jueves, noviembre 24, 2016

¿Un Papa puede ser hereje?















Una pregunta que insistentemente me hacen distintos lectores de mis posts es si la ruptura con el dogma se podría hacer desde el mismo papado. La respuesta es no.

Un Papa puede ser pecador, puede tener mala formación teológica, puede ser un miserable, puede callar ante eclesiásticos que esparcen mala doctrina, puede escribir una encíclica ambigua, puede decir una cosa y tener otra intención, puede formular frases de doble sentido, puede promover a indeseables a los más altos cargos, puede poner como ejemplo a hombres que no son ejemplares. La lista podría continuar. Un Papa podría querer acabar con puntos de la Tradición que son irreformables, podría querer acabar con lo más bello de la liturgia, podría querer malvender los más bellos cálices y templos de la Iglesia. La lista podría extenderse a más aspectos.

Ahora bien, Dios siempre intervendrá para que ningún Papa proclame como verdad de fe lo que es un error. Por eso ningún Papa nunca podrá ser un hereje. Podrá equivocarse en sus pensamientos, en sus conversaciones privadas, en lo que afirma en un libro que no pretende ser magisterio (aunque lo escriba siendo obispo de Roma), en un borrador de una encíclica, en un sermón que no pretende ser magisterio para toda la Iglesia.

No sólo eso, sino que a otro nivel más profundo, podrá, incluso, equivocarse en sus enseñanzas personales, es decir, aquellas que no presenta como definitivas, sea el medio que sea el que use para expresar sus opiniones personales. (Cuando un Papa quiere enseñar como Maestro Universal lo deja claro.) Podrá equivocarse en todo aquello que sea enseñanza que no se propone como magisterio para toda la Iglesia.

Técnicamente hablando podría cometer errores en cualquier ámbito que no comprometa su magisterio como Vicario de Cristo. Aunque, como es lógico, esto no sucederá porque cualquier Papa se cuidará muy mucho de hablar como maestro de la fe si no está seguro de lo que va a decir. Insisto, esto no sucederá en la práctica, pero en teoría podría suceder. Hay dos casos en la Historia que se estudiaron mucho cuando se sometió a estudio la posibilidad de declarar el dogma de la infalibilidad papal. No voy a entrar en esos dos episodios, porque esto ya no sería un post, sino un artículo.

Pero baste decir que el Papa no puede ser hereje, que el Papa no puede declarar solemnemente como verdadero lo que es falso. Su magisterio ordinario debe ser acogido con respeto y con la conciencia de estar escuchando a aquél que tiene el encargo de ser maestro de la Iglesia, incluso cuando no habla de forma infalible.

¿Se pudo equivocar en Amoris Laetitia? Vamos a ver, estaríamos, en todo caso, hablando de interpretaciones. ¿En qué sentido tal o cual frase es acorde a la tradición católica y en qué sentido no lo es? Dado que es el Papa, debemos leer su exhortación en un sentido católico.

Espero que estas palabras calmen las inquietudes que algunos hijos fieles a la Iglesia albergan. Tienen todo el derecho a que les guste o no este Papa. Pero, hoy por hoy, no ha dicho nada incompatible con la fe católica, aunque varias de sus frases tengan diversas interpretaciones. 

Hoy por hoy no lo ha dicho y espero, que tras leer este post, todos se queden con la seguridad de que no va a decir nada heterodoxo, porque no puede decirlo. Su magisterio para toda la Iglesia siempre será expresión de la verdad. Recordemos que Dios cuida a su Pueblo, que Dios está presente en medio de su Pueblo, y no está presente como un mero espectador.

En todo esto, al final, hay toda una estructura lógica de la conservación de la Verdad que Dios ha tenido en cuenta a la hora de organizar la comunidad de creyentes que iba a custodiar su mensaje, el Mensaje de Dios. Si tuviéramos que confiar en la bondad de las personas para quedarnos tranquilos, en dos mil años estaríamos listos. 

Conclusión: paz y unión con el Vicario de Cristo.

miércoles, noviembre 23, 2016

Nunca más los mismos errores del pasado


Os confieso que la última cosa de la que hoy quería hablar era del discurso de Chamberlain que hace dos días puse:


Pero no me canso de escucharlo. Tiene un poder casi hipnótico sobre mí. Ese Primer Ministro derrumbado, infinitamente entristecido, qué lejos estaba de pensar que en el siglo XXI un ciudadano de una democracia, en el sur de Europa, le escucharía emocionado. Y que solamente en ese link (hay muchísimos otros) le escucharían 300.000 personas más.

Le escucho y hay dos palabras que me llaman la atención hablando de Hitler: fuerza y voluntad. Y acaba concluyendo: He can only be stopped by force. Una conclusión de 60 millones de muertos.

Lo fascinante de ese discurso es que no hay en él ninguna figura retórica, no se encuentra en él ningún recurso oratorio. Su tono no tiene nada de heroico. Cualquier psicólogo puede corroborar que son las palabras de un hombre triste que se siente derrotado. Y, sin embargo, sus palabras siguen resonando con la misma honradez, fuerza y nitidez con que lo hicieron esa lejana noche de septiembre de 1939. La noche en que comenzó la contabilidad de la muerte.


Después he escuchado un discurso de Hitler. Realmente es Saruman dirigiéndose a las fuerzas de Mordor. No necesita maquillaje, ni parafernalia demoniaca. Su rostro es el del Mal. No necesita accesorios. Los aullidos de los que le jalean son gritos de esclavos.

Nunca más la guerra. Nunca más. Aunque todos sepamos que volveremos a cometer los mismos errores.

martes, noviembre 22, 2016

En el Papa Francisco debemos esforzarnos por ver el oficio sagrado, no la persona humana


Hoy he vuelto a escuchar el audio de Neville Chamberlain. Me impresiona siempre que lo escucho. Un comentarista de mi post me escribía que las cosas que digo valen para las naciones y para la Iglesia. Efectivamente. Era yo totalmente consciente de ello al escribir ese post.

La acumulación de decisiones imprime direcciones tanto en un reino humano como en el Reino de Dios sobre la tierra. La acumulación de pequeñas decisiones erróneas provoca finalmente la aparición de decisiones mucho peores. Son las decisiones peores las que arrastran a los futuros gobernantes a decisiones verdaderamente épicas para enmendar el rumbo.

Yo creo que, al final, habrá un cisma en la Iglesia. Por muy bueno que sea el gobierno eclesiástico, veo inevitable ese resultado final. El barco está escorado y el agua sigue entrando. Al final, una iglesia moderna se separará de la obediencia de la Iglesia de los dogmas. En ese futuro conflicto, la fidelidad a Pedro será la clave para saber en qué lado debemos estar. Las mentes más preclaras observaban cómo se aproximaba el conflicto de 1939. El futuro conflicto eclesiástico tiene el carácter de lo inevitable.

Fidelidad al papado. Otros atravesarán la frontera. Otros pondrán su pie en lo que no es lícito. Nosotros debemos ser fieles a Pedro y sus sucesores. No tengamos una visión humana del Papa, sería equivocada. Por encima de cuestiones de tiaras y capas pluviales, veamos las cosas al modo de Dios. 

Un Papa como Francisco dificulta mucho una rebelión de los ultraprogresistas. En ese sentido, creo que es un Papa óptimo para evitar ese inmenso mal. Aun así, considero inevitable que esa ruptura de la comunión se produzca. Es una cuestión de tiempo.

domingo, noviembre 20, 2016

La arquitectura moral de la Iglesia: decisiones, decisiones, decisiones


Los sacerdotes aconsejamos a la gente a la hora de tomar decisiones trascendentales si así nos lo piden. Siguiendo el post de ayer, hay que reconocer que no tiene mucho que ver un consejo sobre una herencia o sobre una cuestión matrimonial, frente a una cuestión en la que estaban en juego la muerte o la vida de 60 millones de personas. Por eso, considero que Neville Chamberlain hizo lo correcto al no iniciar una guerra paneuropea cuando Hiltler se hace con el control de toda Checoslovaquia.

¿Quién sabía que Hitler iba a seguir adelante en su idea de conquistar más países? Nadie. Ahora lo sabemos. Entonces, no. Lo lógico era pensar que iba a parar allí. Por más que hubiera escrito las cosas que escribió en Mein Kampf, ¿quién iba a imaginar que era tan insensato como para seguir fagocitando países?

Callar ante la invasión de toda Checoslovaquia (y no sólo de los Sudetes) era la opción más razonable. Cualquier precio era razonable antes que iniciar una carnicería de las proporciones que veían que iba a venir. Si evitaban la guerra, en tres años, en cinco años, en diez, el régimen nazi podía debilitarse, caer, fragmentar su fuerza por luchas de poder internas. Hitler se podía morir de una enfermedad, de un atentado anarquista. Podían pasar mil cosas. Checoslovaquia era el precio. No era un precio barato, pero la razón indicaba que valía la pena intentar la paz.

El que tomó la decisión fue Neville Chamberlain. ¿Dormiría bien los días previos a tomar la decisión? ¿Tendría dudas? Si Neville hubiera sido Carlos V, esta cuestión hubiera sido consultada con su confesor. Impresionante cuestión en manos de un fraile. Un pobre fraile que toma una decisión de millones de vidas. Callar ante la invasión de Checoslovaquia suponía callar ante torturas, interrogatorios, calabozos, fusilamientos y una inmensa cantidad de sufrimiento.

Hoy día la inmensa mayoría de los que conocen la existencia de Neville Chamberlain consideran que fue débil, que no tuvo poca visión del futuro, que cayó en el deshonor. Pero, realmente, él sí que supo ver el futuro y quiso evitarlo lo que mejor que fue posible en ese momento.

La gente olvida, además, que, mientras deseaba con todo su corazón mantener la paz, inició el más ambicioso que pudo programa de rearmamento de Gran Bretaña.

Coloco arriba una foto que ya puse en este blog hace años. Es una foto que me impresiona sobremanera. El momento justo en que Chamberlain el 3 de septiembre de 1939 declara la guerra a Alemania. Podéis escuchar la declaración aquí:

La voz lo dice todo. Su tono es un espejo de su alma. Justo después de la declaración de guerra (minuto 00:51) hay un momento de pausa... impresionante. Cinco segundos im-pre-sio-nan-tes.

Resulta interesante comparar la tristeza infinita de este buen hombre frente a los chillidos histéricos de Hitler. La comparación del hombre que habla con serenidad, frente a un espíritu lleno de odio como Hitler.


Lo tremendo es que, en ocasiones, los hombres serenos, los estadistas amantes de las libertades de las polis atenienses, tienen que elegir entre el régimen dictatorial de Franco o un régimen comunista, entre empezar una guerra europea en 1947 contra la ocupación soviética o dejar las cosas como estaban, entre seguir luchando en Vietnam o retirarse. Decisiones, decisiones, decisiones. Millones de vidas en esas decisiones. 

A veces, entre dos terribles opciones hay una tercera. Pero no siempre. En ocasiones, sólo hay dos posibilidades y no hacer nada ya supone una decisión.